El dibujo ya viene estampado en color sobre el cañamazo: se borda casilla a casilla, sin contar puntos, y el resultado es la parte delantera de una funda de cojín de 40 × 40 cm. El tejido de trama ancha y el hilo grueso hacen que la labor avance rápido, así que es apta también para quien tiene poca experiencia o borda junto a los niños.
El kit solo cubre la parte delantera: para terminar el cojín hacen falta la tela del dorso, una cremallera o botones y el relleno, que se compran aparte. Los pompones rosas de la foto son un acabado decorativo añadido al montarlo. La labor terminada también se puede tensar y enmarcar.