Una vista de Nueva York en otoño: los rascacielos se difuminan en la luz de la tarde, el Chrysler Building asoma al fondo, el asfalto está mojado y los árboles lucen sus tonos dorados. Los reflejos y las ventanas iluminadas se consiguen con muchos matices, así que es un bordado que pide seguir el esquema con atención y algo de práctica en punto de cruz contado.
La tela azul grisácea elegida por Merejka hace de cielo y da el tono general a la ciudad. Conviene trabajar con un bastidor o aro y buena luz; el marco de la foto no está incluido, pero el bordado terminado, por tamaño y motivo, está pensado para enmarcarse.