Una tarjeta de felicitación que se completa con cristales acrílicos, uno a uno, siguiendo los símbolos ya impresos en la cartulina: se recoge cada cristal con el lápiz aplicador y se coloca en la casilla correspondiente, hasta que el unicornio alado y el cielo estrellado brillan por completo. No hay que coser ni bordar, así que también es una labor apta para niños acompañados de un adulto.
En el paquete está todo lo necesario, sobre incluido, de modo que la tarjeta queda lista para enviar o entregar en mano en cuanto se termina. Una buena idea para un cumpleaños y una actividad tranquila para compartir una tarde: se acaba en poco tiempo y también se puede enmarcar en lugar de enviarla.