El punto Esmirna se trabaja anudando con el ganchillo las mechas de hilo ya cortadas en los agujeros del cañamazo. El dibujo está pintado a mano sobre la tela, así que no hay que contar puntos: basta con seguir los colores. El resultado es una superficie densa y mullida que aquí forma una escena invernal con dos muñecos de nieve.
Es una labor sencilla y repetitiva, apta también para los más pequeños y cómoda de hacer por la tarde. El kit incluye solo el frente de la funda: para terminar el cojín necesitarás una tela para la parte trasera, una cremallera o botones y el relleno interior. El panel acabado también sirve como alfombrilla decorativa o tapiz navideño.