Una corona de flores de primavera recorre los bordes de este tapete blanco, ya dobladillado y listo para bordar: el dibujo viene estampado sobre la tela, así que no hay que contar puntos, basta con seguir el trazo en color. El motivo se trabaja con unos pocos puntos de bordado tradicional, desde el punto de tallo para los tallos hasta el punto raso para las corolas, con nudos para los detalles más pequeños.
Un bastidor facilita el trabajo y se va desplazando a lo largo de la cenefa floral. Al terminar, el estampado desaparece con el lavado y solo queda el bordado sobre la tela. El resultado es un tapete listo para usar y un bonito regalo para la casa.