Un mantel navideño de aire nórdico, para bordar a punto de cruz sobre el dibujo ya estampado en la tela: no hay que contar hilos, basta con cubrir los motivos impresos, y la tinta desaparece con el primer lavado. El esquema de cuadros grandes, con símbolos muy legibles, acompaña el trabajo e indica dónde usar los demás puntos que dan detalle a los duendes y a los renos.
El mantel ya está confeccionado y dobladillado: al terminar el bordado se puede poner directamente en la mesa, sin costuras ni acabados. Un bastidor y unas tijeritas de bordar hacen el trabajo más cómodo. Una labor agradable para las semanas previas a las fiestas y un buen regalo para la casa.