Una escena de ternura entre hermanos, resuelta solo con matices de sepia: la niña mayor se inclina sobre el bebé dormido. Con tan pocos colores todo depende de los cambios de tono, así que conviene seguir el esquema cuadro a cuadro e ir marcando las zonas ya bordadas.
El punto de cruz contado se borda sobre la Aida empezando por el centro; un bastidor ayuda a mantener la tela tensa y las cruces regulares. El marco no está incluido: una vez terminado, el bordado se puede enmarcar con un pase-partú claro, como en la foto, o montar sobre un panel. Es un regalo habitual para un nacimiento o un primer cumpleaños.