Dos guacamayos de colores vivos ocupan todo el frente del cojín, con hojas verdes y cielo azul de fondo. El punto Esmirna consiste en anudar una a una las hebras ya cortadas sobre el cañamazo siguiendo los colores pintados en la tela: no hay que contar nada y el resultado es un pelo tupido y suave.
El trabajo avanza rápido y también pueden hacerlo los niños, solos o acompañados. El kit permite realizar solo la parte delantera de la funda: para terminar el cojín hacen falta una tela para el reverso y un relleno, a la venta por separado. El panel acabado también se puede montar como alfombrilla o tapiz de pared.