Un tapete cuadrado ya dobladillado, con cuatro grupos de zorros entre hojas de arce, helechos y bayas: un motivo otoñal que queda bien sobre una mesa de madera o un aparador. El dibujo va estampado directamente en la tela, así que no hay que contar puntos: se borda siguiendo los colores impresos, que desaparecen con el primer lavado.
Además del punto de cruz se usan unas pocas puntadas de contorno para los detalles más finos, todas explicadas en las instrucciones. Conviene trabajar con bastidor para mantener la tela tensa. El centro queda liso, por lo que la superficie que hay que bordar es bastante menor de lo que sugiere el tamaño total.