Un camino de mesa ya confeccionado, con dobladillo y cenefa tejida, para bordar una pila de libros rodeada de hojas de otoño, bellotas y una pluma. El dibujo va estampado directamente sobre la tela: se bordan los colores impresos sin contar hilos y el estampado desaparece con el lavado.
Además del punto de cruz solo hacen falta dos puntadas, el punto de tallo y el pespunte, para los contornos y los detalles finos: una labor asequible aunque tengas poca experiencia, pero lo bastante larga para acompañarte varias semanas. Viene todo lo necesario salvo el bastidor y las tijeras. Al terminar, basta con plancharlo y ponerlo sobre la mesa o el aparador.