Un retrato de caballo con la cabeza baja entre hierbas altas, resuelto en una gama de marrones y sepias que se difuminan sobre un fondo claro: un motivo naturalista y sobrio, que queda bien tanto en el salón como en un dormitorio.
Se borda a punto de cruz contado siguiendo un esquema de cuadros grandes, cómodo de leer incluso con poca luz; la paleta reducida y las amplias zonas degradadas hacen que el trabajo avance rápido, también si tienes poca experiencia. El kit trae todo lo necesario para bordar; aparte necesitarás un bastidor y, al terminar, un marco: deja un margen de tela para el montaje.