Un recuerdo de nacimiento en tonos sepia: la mano de un adulto que acoge la de un recién nacido, sobre un piececito con calcetín, bordado todo a punto de cruz con los contornos a pespunte. El alfabeto que acompaña al esquema permite añadir el nombre del bebé, la fecha y el peso, de modo que cada labor resulta personal.
Los pocos colores, muy parecidos entre sí, hacen que el bordado sea tranquilo; con buena luz y un bastidor la tela se mantiene tensa, algo útil en una Aida de trama fina. El marco no está incluido: una vez terminado, el bordado se puede enmarcar o montar sobre cartón, y es un buen regalo para un nacimiento o un bautizo.