Un ramo de verano —amapola, rosa, margaritas y una mariquita escondida entre las hojas— para bordar a punto de cruz sobre un cañamazo ya estampado en color: no hay que contar, basta con seguir el dibujo bajo la aguja. Los agujeros grandes y el hilo grueso hacen que la labor avance rápido y resulte cómoda también para quien borda por primera vez o para los niños acompañados.
El kit sirve solo para la parte delantera de la funda: para terminar el cojín hacen falta la tela trasera y el relleno, que se compran aparte. Cuando el bordado esté listo, se cosen las dos piezas derecho contra derecho y se introduce el cojín interior; el panel también se puede enmarcar.