Un cojín navideño de aire nórdico: abetos blancos estilizados, unas pocas bolas rojas y una lluvia de copos sobre el fondo gris oscuro de la tela. Se borda siguiendo el dibujo ya estampado, rellenando ramas y troncos con puntadas largas y planas y perfilando los detalles más finos con pespunte; al terminar, el estampado desaparece con un lavado.
Con solo dos colores de hilo el resultado queda limpio y gráfico, aunque la cantidad de puntadas largas pide pulso firme y algo de práctica. El relleno no está incluido: se compra aparte en la medida correspondiente. También viene bien un bastidor amplio para tensar bien la tela.