Dos gatos negros disfrutan del sol en un jardín de colores intensos, entre ondas de prado, flores dispersas y un sol que se abre en rayos concéntricos. La escena, de aire pictórico, se borda entera a punto de cruz, con algún pespunte para los detalles más finos, como los tallos colgantes y las colas enroscadas.
La tela, los hilos y la aguja vienen incluidos, así que puedes empezar enseguida, y el esquema de cuadros grandes se sigue con comodidad aunque no tengas mucha experiencia. Solo hace falta añadir un bastidor y unas tijeras pequeñas. El marco no está incluido: una vez terminado, el bordado se puede enmarcar o montar en un cojín.