Una escena parisina al caer la tarde, con las luces de un café y la ciudad al fondo: el azul hielo de la tela queda en parte a la vista y crea el ambiente del crepúsculo. El dibujo se borda a punto de cruz contado siguiendo el esquema, con muchos matices que se van alternando, y el fabricante lo aconseja a quien ya tiene experiencia.
En el kit encuentras todo lo necesario para bordar: tela, hilos, aguja, esquema e instrucciones. Solo hay que añadir un bastidor o aro para mantener la labor tensa y, al terminar, un marco: el formato vertical funciona muy bien como cuadro para el salón o el recibidor.