Una callejuela italiana con su trattoria, las mesas puestas bajo el arco y las macetas floridas en las ventanas: un motivo lleno de detalles arquitectónicos y matices, que se trabaja a punto de cruz contado siguiendo el esquema. Con cuarenta colores y un formato amplio es un bordado exigente, más indicado para quien ya ha terminado algún proyecto contado.
El kit reúne todo lo necesario para bordar, salvo el bastidor y el marco que aparece en la foto, que no están incluidos. Un bastidor o aro mantiene la tela tensa y ayuda a que las puntadas queden regulares; para los detalles más pequeños viene bien buena luz y una lupa. Terminado, el bordado luce enmarcado, como cuadro para la cocina o el comedor.