Una escena del sotobosque sacada de las acuarelas de Jill Barklem para Brambly Hedge: el ratón se asoma a una madriguera escondida entre las zarzas cargadas de moras. El dibujo va estampado en color sobre la propia Aida, así se ve enseguida dónde bordar, pero el trabajo sigue siendo punto de cruz contado, con los contornos y los detalles finos repasados a pespunte: un proyecto para quien ya tiene algo de práctica.
Los hilos llegan separados por color en el organizador, de modo que se puede empezar sin preparativos. Solo hay que añadir un bastidor y unas buenas tijeras de bordar; el marco no está incluido y conviene elegirlo con la labor acabada, contando con el margen de tela alrededor del bordado.