Un gato negro sentado en un campo de cardos, entre farolillos chinos naranjas y grandes cabezas de semillas sobre un cielo azul: un diseño de Liane Payne que se borda a medio punto siguiendo los colores ya estampados en el cañamazo, sin contar puntos.
La lana de tapicería cubre bien la trama y el trabajo avanza deprisa; algunos detalles se rematan a pespunte con el hilo mouliné. Para convertirlo en cojín hacen falta la tela trasera, el relleno y, si quieres, un ribete, que no están incluidos: un terciopelo o un algodón grueso a juego quedan muy bien. El bordado acabado también se puede enmarcar o montar en el asiento de una silla.