Una escena que muchas bordadoras reconocerán: el gato de la casa repantigado en el sillón, rodeado de hilos desenrollados, mientras el texto bordado defiende que eso no es desorden sino creatividad. Un regalo simpático para quien cose o borda y un cuadrito ideal para el rincón de labores.
Los hilos llegan ya ordenados en el organizador, así que se puede empezar enseguida. Además del punto de cruz hay que bordar pespunte para los contornos y las letras y algún nudo francés en los detalles, por lo que conviene tener algo de práctica. El marco no está incluido: el tamaño pequeño queda bien en un bastidor decorativo o en un marco sencillo.