Los acantilados blancos de Étretat con su gran arco y la Aiguille, el mar turquesa y el sol bajando en el horizonte: una vista de trazo limpio, al estilo de los carteles de viaje, estampada en color sobre la tela. No hay que contar puntos, basta con seguir el dibujo, así que es una labor tranquila aunque tenga un buen tamaño.
Se compra solo la tela estampada: los hilos no están incluidos y se eligen aparte, normalmente lana de tapicería o algodón, combinándolos con los tonos del dibujo. El cañamazo Penélope tiene los hilos emparejados y admite tanto el petit point como el medio punto más grueso. Un bastidor ayuda a mantener la tela tensa. Al terminar, el bordado se puede enmarcar o montar en un cojín.