Una caza del unicornio inspirada en los tapices medievales: cazadores con lanzas, perros lanzados a la persecución y un unicornio blanco entre árboles y flores sobre un cálido fondo rojo. El dibujo ya viene estampado en color sobre la tela, así que no hay que contar: basta con seguir la estampación y rellenar toda la superficie con puntadas diagonales, un trabajo repetitivo y relajante que, por su tamaño, pide tiempo y constancia.
Los hilos no están incluidos: hacen falta lanas de tapicería o algodón a juego con los colores estampados, una aguja de punta roma y un bastidor que mantenga la tela tensa. El panel terminado se puede enmarcar o colgar como tapiz.