Una merienda en el campo: el samovar reluciente, la pila de tortitas con fresas, las margaritas y las espigas junto a la taza humeante, y las casas de madera de la aldea subiendo hacia la colina. El bordado tiene muchos matices, y los 56 colores ya ordenados en el organizador ayudan a seguir los degradados del cobre y del cielo.
Se borda a punto de cruz contado sobre Aida de 16 ct, una tela bastante fina que recoge mucho detalle: conviene tener buena luz y, si hace falta, una lupa. No se incluyen bastidor ni marco; las instrucciones están en inglés, alemán y francés, mientras que el esquema de símbolos en color se lee en cualquier idioma. Un proyecto largo, para quien ya tiene práctica, pensado para enmarcar al terminar.