Un bodegón lleno de luz: granadas partidas, tarros de conserva y botellas junto a una ventana, con dos aves de pecho anaranjado asomando entre la fruta. Los matices son muchos y los colores cambian a menudo, así que conviene bordar con buena luz y seguir el esquema de símbolos cuadro a cuadro.
Se borda a punto de cruz contado sobre la Aida de 16 count, normalmente con una hebra de mouliné; los hilos llegan ya clasificados por color en el organizador. Hacen falta además un bastidor y unas tijeras pequeñas. El marco no está incluido: al terminar, el bordado queda bien enmarcado en la cocina o el comedor.