Un retrato de mirada intensa: una joven con largas trenzas cobrizas acompañada de un lince de ojos verdes, en una paleta de grises, azules y marrones que evoca el bosque en invierno. Los degradados son numerosos y el diseño es de buen tamaño, así que es un trabajo pensado para quien ya tiene práctica con el punto de cruz contado y disfruta de los proyectos largos.
Los hilos llegan ya clasificados en el organizador, de modo que resulta fácil seguir la leyenda sin confundir tonos parecidos. El bastidor y el marco no están incluidos: tensar la Aida en un bastidor ayuda a mantener las puntadas regulares. Al terminar, el bordado luce especialmente bien enmarcado con una paspartú clara.