Una versión en punto de cruz del conocido cuadro de Vermeer, con la lechera vertiendo la leche bajo la luz que entra por la ventana. El fondo del lino está estampado en tono suave, de modo que las grandes zonas claras de la pared y del aire quedan ligeras sin tener que bordarlas punto a punto: se trabajan sobre todo la figura y el bodegón, con los degradados de color que dan volumen.
Es un proyecto exigente, pensado para quien ya tiene práctica en hilos contados: un lino fino se borda normalmente con una hebra de mouliné sobre dos hilos, con bastidor y buena luz. El marco de la foto no está incluido: al terminar, el bordado merece tensarse sobre cartón y enmarcarse como un cuadro.