Un gato de pelo abundante, sentado y con la mirada puesta en una pequeña mariposa azul. Los colores son naturales: beis, grises y blancos se van degradando y dan al pelaje un aspecto suave. El diagrama ampliado, con símbolos claros, facilita seguir los cambios de color aunque estén muy juntos.
Se trabaja a punto de cruz contado: el dibujo no viene estampado en la tela, se empieza por el centro siguiendo el diagrama. Conviene tener también un bastidor y unas tijeras pequeñas de bordar; el marco no está incluido. El formato alargado queda bien enmarcado en vertical.