El diseño procede de uno de los papeles pintados más conocidos de William Morris: flores rosas abiertas, tallos de hojas verdes y pequeñas corolas amarillas que se repiten en espejo sobre un fondo azul. El bordado cubre toda la superficie del dibujo y se trabaja solo con punto de cruz entero, sin puntos fraccionados ni pespunte, así que es una labor amplia y con muchos colores, pero sencilla de ejecutar.
Los hilos llegan ya clasificados en el organizador, de modo que puedes empezar enseguida. Un bastidor y una buena luz hacen el trabajo más cómodo; el marco no está incluido y se elige aparte, contando con el margen de tela que queda alrededor del bordado.