Uno de los ponis redondos de Norman Thelwell, con su pequeña amazona empeñada en sujetar bien las riendas: un motivo simpático para quien le gustan los caballos y los bordados con humor. Se trabaja a punto de cruz contado sobre la tela Aida blanca, siguiendo el esquema; el pespunte marca los contornos y los rasgos de la cara, y los nudos franceses añaden algún detalle en relieve.
En la caja está todo lo necesario para bordar, hilos incluidos; el marco no está incluido, ni tampoco el bastidor, que ayuda a mantener la tela tensa. El formato alargado y vertical queda bien en un marco estrecho, para la habitación de los niños o un rincón con temática ecuestre.