Una escena navideña de Anita Jeram: el petirrojo y los ratoncitos asoman entre las ramas mientras los calcetines esperan a llenarse. El bordado se trabaja sobre todo en punto de cruz entero, con contornos a pespunte y unos pocos nudos franceses para los detalles; el hilo metalizado aporta un brillo discreto.
Los hilos llegan ya separados y numerados en el organizador de cartón, así que no hay que identificar los colores antes de empezar. El marco no está incluido: una vez terminado, el tamaño va bien para un cuadrito que colgar en Navidad o para el frente de un cojín. Para bordar cómodamente conviene usar también un bastidor.