Una niña Gorjuss con gorro de rayas y pompón rojo contempla la aurora boreal junto a un osezno polar, de pie sobre un bloque de hielo. El bordado es contado, pero la Aida viene ya estampada a color: el cielo degradado y las estrellas no se bordan, así el trabajo avanza más rápido y conserva un aire pictórico.
Los hilos llegan ya separados en un organizador, listos para usar. Además del punto de cruz se trabajan el pespunte para los contornos y los nudos franceses para los detalles pequeños, de modo que conviene tener algo de práctica. Para bordar necesitas también un bastidor y, al terminar, el marco no está incluido.