Cuatro liebres a la carrera, a partir de una obra de Hannah Dale. El motivo se borda a medio punto sobre un cañamazo ya estampado en color: no hay que contar puntos y el trabajo avanza rápido incluso en una superficie tan amplia. Los detalles más finos, como los ojos y los bigotes, se remarcan con hilo mouliné.
Lo que se borda es la parte delantera de un cojín rectangular: la tela trasera, el relleno y los acabados (ribete, cremallera) hay que conseguirlos aparte. El panel también se puede enmarcar como cuadro. Para trabajar con comodidad en un cañamazo de este ancho resulta práctico un bastidor de pie.