Dos liebres se miran entre las rosas, en un diseño de Catherine Rowe en tonos rosa, verde y marrón sobre fondo crema. El cañamazo viene ya estampado en color: no hay que contar puntos, se borda siguiendo el dibujo que queda bajo la aguja. El medio punto se trabaja con puntadas diagonales todas en la misma dirección y cubre rápido la tela gracias a la lana suave.
Para montar el panel como cojín hacen falta la tela de la trasera y el relleno, que no están incluidos, además de hilo de coser y, si quieres, un ribete como el de la foto del trabajo acabado. El bordado también se puede enmarcar o usar para tapizar un asiento.