¡La GRAN celebración del décimo aniversario continúa!
La noche resplandece a la luz de las velas, cada llama danzando sobre las ofrendas. El aire se impregna del dulce aroma cítrico de las caléndulas, que se extiende en la quietud. Entonces aparece ella, La Catrina, envuelta en un manto negro, con un vestido adornado con vibrantes colores y bordados florales. Su vestido de satén con volantes capta la luz a cada movimiento. Elegante y a la vez inquietante, nos recuerda que la muerte no es un final que temer, sino un tránsito que honrar y celebrar.
Puntos 265 x 362
