El Dublin es un lino de trama regular y grosor medio, con el aspecto ligeramente irregular propio de la fibra. La tela queda flexible y se cose bien a mano, así que sirve tanto para cuadros como para labores que luego se rematan: cenefas de manteles y servilletas, bolsitas, dechados, baberos y cojines.
En punto de cruz se borda contando dos hilos, con una o dos hebras de mouliné según la cobertura que busques, y una aguja de punta roma n.º 24 o 26. También admite vainicas, deshilados, hardanger y puntos libres. Conviene lavar el corte antes de empezar y dejar unos centímetros de margen alrededor del dibujo para el montaje.