Un castillo de ladrillo rosa reflejado en un estanque con dos cisnes, rodeado de azucenas, lirios y parterres en flor: una escena amplia, con muchos matices de verde y rosa, para bordar a medio punto siguiendo el dibujo ya estampado en el cañamazo. No hay que contar puntos, pero el tamaño y la cantidad de colores lo convierten en una labor de largo recorrido.
El cañamazo se vende sin hilos y sin aguja: los colores DMC Soft Cotton recomendados para el modelo están en la lista de materiales necesarios y se añaden al carrito de una sola vez. También conviene tener un bastidor para cañamazo y una aguja de tapicería de punta redonda. Terminado, el bordado queda bien enmarcado (el marco no se incluye).